
(A Argentina, tristemente)
Estás hecha pedazos
es triste verte así
te estás desangrando
(hacia adentro
hacia afuera).
El mar se está oscureciendo
porque ya no estás
(y siente pena).
El viento del sur
pelea por sus aguas.
El viento del norte
pelea por su alimento.
Contradictoriamente
regalás la lucha del sur
y sobornás la lucha del norte.
Te sobra por todos lados
lo que falta por todos lados.
(Todo para unos
y poco para todos).
Tu pasado
está teñido de rojo
(y a veces no lo ven
tu presente también).
Tu futuro va estancando
de a poco
de a mucho
de a pasos
(que diste
que no darás).
Manchás el nombre
de los que ya no están
reís en sus caras
(mientras llorás).
Mentís con verdades
jugás a engañar
te fuiste nadando
y volando
ya no regresarás.
A veces me pregunto
si alguna vez tuviste
si alguna vez fuiste
(sentiste
hiciste)
lo que cada rey que te pisó
te obligó a regalar.
A veces pienso
en los que se fueron
por propia voluntad
escapando del mal
escondiéndose del bien.
A veces pienso
(muchas veces pienso)
en los que arrancaste
de toda su realidad
por la voluntad de alguno
de los que en ruinas te dejó.
Y te reís en nuestras caras
y jugás con nuestras caras
y hacés muecas desde lejos
te burlás de lo que nos quedó
(no nos quedó).
Y ya no entiendo
que te manipulen
(que te obliguen
que te usen
que te vendan
que te laven
que te violen
que te maten).
Y ya no entiendo
porque sería tan fácil
sacar del medio
a los que te influencian
y mostrarte
(a través de un espejo,
al menos)
la dolorosa melodía
que escuchan
aquellos contra los que peleás.
Y el bandoneón
y el poeta
y el niño que muere de hambre
y el que está leyendo
(seguramente)
y yo
estamos llorando por vos.
(Levantate, por favor.
Te tendemos una mano limpia.
Soltá las manos
que te hacen ser como sos.)











